miércoles, 1 de marzo de 2017

MITOS DEL TDAH

"¡¡ESO NO ES VERDAD!!"








  • Mito 1: El TDAH es culpa de los padres y su diagnóstico es poco fiable: bien es cierto que muchos padres, cuando observan una conducta disruptiva, la asocian al trastorno dando un falso diagnóstico que sí es poco fiable. En realidad, el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo, de origen neurobiológico y con una gran carga genética (coeficiente de heredabilidad del 75%).

  • Mito 2: El TDAH es una enfermedad nueva, y sólo existe en EE.UU y es un invento: el TDAH fue descrito en 1865. Se llamó Disfunción Cerebral Mínima y luego en 1950 Síndrome Hipercinético. En 1980 se cambió el nombre a TDAH a nivel mundial.

  • Mito 3: Los síntomas de TDAH son leves, se trata de una enfermedad falsa, fruto del poco aguante de los padres de hoy, del perfeccionismo y la exigencia excesivas: claramente se trata de un trastorno neurobiológico y como tal los niños que lo padecen, si no se tratan, pueden tener grandes problemas a largo plazo (bajo autoconcepto, bajo rendimiento académico, dificultades para relacionarse con sus iguales, etc). Por este motivo, no es algo que esté al alcance de los progenitores.

  • Mito 4: El TDAH sólo afecta en la niñez y desaparece en la adolescencia: sí es cierto que, con la unión de fármacos y estrategias adecuados los síntomas disminuyen pero nunca desaparece.

  • Mito 5: El TDAH sólo afecta a los niños y no a las niñas: las niñas tienen menos hiperactividad y menos conductas disruptivas que los niños por eso pasan desapercibidas.

  • Mito 6: El TDAH lo debe diagnosticar y tratar primero el neurólogo o neuropediatra, y si no mejora, entonces el psiquiatra infantil: quienes primero observan al niño es el entorno o el propio pediatra. Posteriormente, el diagnóstico lo debe realizar un profesional o un especialista del TDAH (que puede ser un psiquiatra o un neurólogo). La decisión de derivar a un niño/a a uno o a otro dependerá de sus circunstancias ambientales, si tiene depresión o no. En el caso de que existan problemas ambientales, deriva al psiquiatra y si no existieran, al neurólogo.

  • Mito 7: El tratamiento del TDAH debe ser primero sin medicación, y si no mejora se puede usar medicación, porque los fármacos son peligrosos: a la hora de dar una medicación, se debe tener en cuenta el nivel o el grado de TDAH. Un adecuado tratamiento sería la unión entre fármacos y estrategias desde el primer momento. Si el nivel del TDAH fuera leve, se podría considerar la opción de utilizar únicamente estrategias.

  • Mito 8: Es mejor no dar medicación al niño y usar psicoterapia u otros abordajes no farmacológicos: como se ha mencionado anteriormente, numerosos especialistas hacen alusión a la unión de fármacos adecuados para el niño y estrategias según los síntomas que presente como adecuada respuesta al trastorno.

  • Mito 9: Las medicaciones producen adicción, porque son drogas: aunque los progenitores muestran preocupación, el metilfenidato o la atomoxetina no producen adicción pero sí tienen algunos efectos secundarios como cualquier fármaco.

  • Mito 10: La medicación produce una reducción del crecimiento en altura del niño: investigaciones han demostrado que la medicación no produce una reducción del crecimiento. No se han encontrado diferencias entre niños con TDAH y niños sin TDAH ni una disminución de altura con el paso del tiempo.

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